¿Qué es el vaginismo? Causas y Efectos

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  sexo

Las mujeres que sufren dolor durante las relaciones íntimas ven afectada su vida sexual y de pareja, ya que influye directamente en la frecuencia y satisfacción de las mismas. Culpabilidad, baja autoestima, irritabilidad... son algunos de los síntomas que presentan estas mujeres. La evitación es otro factor que afecta a muchas parejas, no solo de las relaciones sexuales como tal, también a la hora de generar intimidad (entendida como caricias, abrazos, besos que se producen en un estado sexual neutro) por miedo a desencadenar el deseo de la relación sexual afectando directamente al funcionamiento de la relación.

En algunos casos la situación se vuelve tan insostenible que puede provocar trastornos del estado de ánimo como apatía y depresión.

Otros factores que influyen son la educación, los ideales religiosos o los estándares establecidos en la sociedad. La reivindicación del derecho al placer sexual en la mujer es algo reciente en nuestra sociedad y por ello siguen existiendo muchas mujeres que se conforman con relaciones insatisfactorias normalizando este hecho en su vida cotidiana y priorizando el placer de sus parejas.

Es muy importante entender el origen y las causas del vaginismo para que las mujeres que lo sufren y su entorno sean conscientes de que es algo involuntario que se produce a nivel inconsciente y que no se puede controlar, ya que la culpabilidad es otro de los factores que más dificulta el camino a la superación.

¿Qué es el vaginismo?

El vaginismo es un trastorno que afecta en diferentes situaciones de la vida cotidiana, no solo afecta a las relaciones sexuales imposibilitándolas y causando dolor, también dificulta el uso de tampones o la exploración médica.  Es la dificultad persistente o recurrente que impide la entrada en la vagina de cualquier objeto, de un dedo o del pene, pese a que la mujer desee hacerlo, debido a la contracción involuntaria y espasmódica de los músculos  del suelo pélvico que rodea el tercio externo de la vagina provocando el cierre total o parcial de esta.

Un dato relevante a la hora de entender y enfrentarse al vaginismo es que no siempre supone la falta de excitación o deseo sexual en la mujer, ni si quiera implica la ausencia de orgasmos que pueden alcanzarse de forma externa con la estimulación del clítoris. No obstante, en la mayoría de ocasiones aparece acompañado de evitación y aversión al sexo.

Tipos de vaginismo

El vaginismo puede presentarse de forma leve o moderada, donde se consigue tener placer en las relaciones sexuales e incluso llegar a penetrar con un dedo u objeto pequeño, pero no con el pene. Cuando hablamos de un vaginismo grave o muy grave, nos referimos a los casos donde, aparte de ser imposible llegar a llevar a cabo la penetración, la persona evita cualquier acto relacionado con el sexo y se ve acompañado por un sentimiento de miedo. También es importante distinguir si el origen del vaginismo se presenta de forma primaria o secundaria. El vaginismo primario, o de toda la vida, supone el 90% de los casos y suele estar debido a causas de origen psicológico. El vaginismo secundario aparece a raíz de una situación concreta, como puede ser un embarazo, un acontecimiento traumático, una enfermedad o una mala relación de pareja.

Causas del vaginismo

El vaginismo puede tener un origen de causa orgánica como el himen hipertrófico, endometriosis, inflamaciones de la pelvis, tumores pélvicos, estenosis de la vagina, carúnculas uretrales o hemorroides entre otros. Cuando la causa es orgánica, es indispensable la curación de la patología para que desaparezca el vaginismo. No obstante, es bastante frecuente que este perdure más allá de la curación de la enfermedad física y que se mantenga por factores psicológicos, en concreto por el miedo.

Las causas psicológicas están ligadas a una repuesta fóbica que se presenta ante las relaciones sexuales. Es decir, cuando se asocia el dolor al coito, produciendo las contracciones de la vagina lo que acaba generando un círculo vicioso en el que el cuerpo se anticipa al dolor contrayendo el suelo pélvico sin tener que llegar a la penetración. Los factores que inician el trastorno suelen estar relacionados con la falta de información o información errónea sobre la sexualidad, actitudes negativas ante el sexo por ideales religiosos, miedo a las relaciones, al embarazo o al contagio de enfermedades, eventos traumáticos, problemas de parejas… El miedo al fracaso, el altruismo excesivo hacia sus parejas, el temor a no cumplir las expectativas de los demás o el miedo al rechazo son los factores que llamamos mantenedores del trastorno.

Tratamiento del vaginismo

Como hemos dicho con anterioridad, la mayoría de vaginismos se deben a problemas de tipo psicológico. Si el vaginismo presenta una causa orgánica habrá que tratar dicha enfermedad y posterior o de forma conjunta continuar con una terapia psicológica si el problema se mantiene.  

La terapia sexológica constituye el tratamiento de mayor eficacia y consiste en una desensibilización sistemática. Es una terapia que puede llevarse a cabo de forma individual o en pareja. El apoyo de la pareja puede ser un gran aliciente a la hora de llevar a cabo la terapia, aunque en ambos casos el porcentaje de éxito es muy elevado.

La terapia sexual incluye una combinación de:

  • Educación e información sexual: Se trabaja para eliminar las actitudes negativas y prejuicios sobre la sexualidad. Se tratan temas como el orgasmo, la importancia de la autoestimulación para conocerse a sí misma etc. Es una forma de potenciar la erotofilia ya que en la mayoría de casos el interés por el sexo se ve muy afectado.
  • Apoyo emocional: Es esencial que la persona que lleva a cabo la terapia se sienta en un contexto seguro, donde pueda expresar sus sentimientos y miedos.
  • Los ejercicios de Kegel: que implican la contracción y relajación de los músculos de la vagina.
  • El uso de dilatadores: permite adaptar de forma gradual la vagina a la penetración.  

Cómo utilizar los dilatadores

La información que vamos a exponer a continuación es orientativa y siempre es necesario consultar con un especialista para que guie todo el proceso terapéutico, incluido el uso de los dilatadores.

Los dilatadores vaginales tienen que ir aumentando su tamaño de forma progresiva, yendo de menos a más y combinando grosor y longitud. No existe un único material recomendado, pueden ser de plástico o de silicona.

Busca un buen momento, que estés relajada y te sientas cómoda para dedicarte el tiempo que necesites.

Se empieza por el dilatador más pequeño, es decir menos grosor y longitud. Lo primero que vamos a hacer es lavarlo. Podemos utilizar agua templada y un jabón neutro o hacerlo con un producto específico para la limpieza y desinfección de objetos íntimos. Nosotros te recomendamos  el All Purpose de Eros, que es un limpiador eficaz y que respeta todo tipo de materiales. Con su fórmula libre de alcohol desinfecta y previene infecciones bacterianas.  Se presenta en dos tamaños diferentes de 50ml y 200ml.

La postura más cómoda y aconsejable para comenzar con el uso de dilatadores es boca arriba. Utiliza alguna almohada debajo de las piernas para mantener de forma relajada las rodillas flexionadas.

Antes de comenzar con la penetración del dilatador puedes poner en práctica unos minutos los ejercicios de Kegel para hacerte más consciente de tu musculatura vaginal.

Para la inserción del dilatador recomendamos siempre el uso de lubricante. En nuestras tiendas ofrecemos una amplia gama de lubricantes para todo tipo de pieles y necesidades específicas. Nosotros te recomendamos el gel de fisting ultra x, ya que  facilita la penetración y reduce la sensibilidad de la zona. Es extremadamente deslizante y está homologado como producto medicinal con el distintivo CE.

Una vez esté bien lubricado insertamos el dilatador lentamente. En el momento que nos cause dolor debemos parar. No debemos forzarlo cuando tengamos molestias. No tengas prisa,  cada centímetro importa y es un progreso.

Una vez introducido, podemos realizar los ejercicios de Kegel otra vez para ser conscientes de la musculatura con el dilatador dentro de la vagina. Es importante dejarlo unos minutos dentro con el fin de relajar la musculatura. A partir de ahí vamos a sacarlo e introducirlo alternativamente. También podemos rotarlo pero siempre con ausencia de dolor, en el momento que la molestia aparezca nos detendremos.

Este mismo proceso tendremos que realizarlo con los diferentes tamaños y grosores, siempre aumentando de menor a mayor tamaño  y solo pasaremos al siguiente dilatador cuando el anterior no produzca ningún tipo de dolor durante la inserción, ni el mantenimiento del mismo dentro de la vagina.

También es aconsejable realizar la introducción de cada dilatador en dos posturas diferentes. La primera boca arriba, como hemos explicado al inicio y la segunda encabalgada.

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En nuestras SexShop de Valencia podrás encontrar también diferentes objetos que pueden utilizarse como dilatadores, por ejemplo,  la gama de vibradores BasicX se presentan en diferentes tamaños y grosores con un acabado suave y sedoso serian una opción perfecta para ser utilizados como dilatadores.

Tanto en nuestras tiendas físicas como en nuestra tienda online puedes encontrar la información acerca de una amplia gama de productos que se pueden emplear para lubricar, entrenar y dilatar el suelo pélvico y un equipo de especialistas a tu disposición que te orientaran en todo lo que necesites.

By Lawrence

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