Como poner un liguero (y una historia de regalo)

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  sexo

Así se lleva un liguero

En su primera visita a Ludosex, Alicia había comprado varios artículos que tenía muchas ganas de estrenar. La verdad es que aún no se creía que hubiera entrado y comprado, a sus 35 años ¡era la primera vez que entraba en un sex-shop! Pero bueno, como dijo la dependienta, más vale tarde que nunca.

Entró por curiosidad y "picó" con algunas cositas: un conjunto de liguero y medias, con el tanguita a juego (lo que le costó bastante elegir porque tenían infinidad de lencería, toda para morirse de amor), un lubricante comestible y un juego de mesa para parejas... Rubén se sorprendió gratamente cuando al volver a casa le mostró sus nuevas adquisiciones. Él había intentado que entraran a Ludosex alguna vez que habían pasado por delante, pero Alicia no había querido, por lo tanto no se esperaba que ella se hubiera decidido a ir por su cuenta. Le pareció genial y le dijo que a la próxima tenían que ir juntos, podía ser divertido.

Y, claro, con la sorpresa, que si probamos el lubricante a ver si te gusta el sabor que he elegido, que si venga, pero yo elijo donde te lo pongo... Acabaron en la cama, enredados con las sabanas y pringados de lubricante por todo el cuerpo (eso sí, al final, no quedó ni una gota). 

A la mañana siguiente, sábado, se levantaron de un humor excelente. Desayunaron tranquilamente y Rubén le pidió a Alicia que le enseñara el juego que había comprado en Ludosex, la noche anterior le pegó un vistazo pero no llegaron a abrirlo, el lubricante de caramelo se interpuso.

El juego era "Nuca hemos hecho... ¡pero lo haremos!" Otra grata sorpresa para Rubén. Bueno, y ¿Cuándo lo estrenamos? preguntó él. Si quieres esta noche jugamos después de cenar, a ver que tal, sugirió ella. Él, encantado. Y eso hicieron por la noche.

Prepararon unos chupitos de su licor favorito y se dispusieron a jugar. El juego consiste en que los amantes van leyendo por turnos cartas de "Nunca hemos hecho" y celebran los puntos en los que coinciden. Si por el contrario sale una carta con una actividad sexual que ninguno ha realizado, pero que ambos están de acuerdo en llevarla a cabo, la guardan en un sobre y brindan por la próxima aventura que realizaran juntos. Total, que entre chupito y chupito, calentón y calentón (imaginando las diversas situaciones), acabaron achispados y sacando otra vez el lubricante. Realmente, se habían excitado un montón imaginando y dieron rienda suelta a su pasión. Eso si, antes se comprometieron a que en cuanto tuvieran ocasión realizarían alguna de las fantasías que habían acordado.

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Algunas semanas después... Estrenando el liguero


Una de las cartas que habían guardado para llevar a la práctica era "Nunca hemos practicado la fantasía de amo y esclavo". Ese fin de semana parecía un buen momento para hacer algo diferente y llevar a la realidad esa fantasía, pensaba Rubén. Se dio la circunstancia de que Rubén tenía que pasar por casa de su hermana el sábado por la tarde, habían quedado que Rubén se quedaría allí a cenar mientras Alicia lo hacía en casa y se verían en un nuevo local de copas a las 23. Lo que Rubén no dijo es que en la cartera había guardado la carta de la fantasía amo y esclava...

Alicia cenó algo ligero, no tenía mucha hambre, había quedado con una amiga por la tarde y habían estado picoteando. Se duchó y perfumó y decidió que era una buena ocasión para estrenar el liguero y las medias que había comprado.

Menos mal que la dependienta le explicó como se pone el liguero porque sino se lo hubiera puesto mal, bueno, no mal, pero incomodo, por así decirlo. Cuando ella le preguntó si sabía como se lleva un liguero ella le confesó que era la primera vez que compraba uno. La chica le dijo que lo normal es que la primera vez te lo pusieras como aparecía en la foto de la caja, es decir, primero te pones el tanga, luego el liguero y las medias por último. ¿Y que pasa si quieres ir al baño o hay un "arrebato amoroso"? Anda, pues es verdad, dijo Alicia. Así tendrías que desabrochar el liguero, bajarlo, y ya después el tanga y al finalizar mismo proceso... Realmente incomodo. Como realmente se pone un liguero es: primero el liguero y las medias, cuando éstas están sujetas se pone el tanga, de este modo si se da una de esas situaciones... solo hay que quitar el tanga y tu quedas "divine" con el liguero y las medias. Y por esto mismo, el tanga se lleva a juego con el liguero.




Cuando estuvo casi lista vio que iba con el tiempo ya justito, faltaban apenas quince minutos para las 23. Se precipitó a la calle y paró un taxi, dándole la dirección del local, hasta y diez no iba a llegar, con suerte.

Rubén, por su parte, llegó puntual, a las 23 estaba en la barra pidiendo un gin-tonic, pegó un vistazo por el local pero no vio a Alicia. Buscó un lugar donde sentarse y encontró una zona con reservados, afortunadamente quedaba uno libre, se sentó allí y le mandó un WhatsApp a Alicia avisándole de que ya estaba en el local y de que la esperaba en el reservado.

Alicia entra al local, da una pequeña vuelta buscando a Rubén y lo localiza en el reservado. Cuando se está acercando ve que él sonríe y que se abanica con algo pequeño que lleva en la mano, lo pone frente a su cara cuando la ve y sonríe más todavía. Alicia no ve bien que es ¿un papel?¿una tarjeta? ¡¡La carta del juego!! Eligieron varias y con esa distancia aún no ve claramente que tarjeta es.

Se para frente a la mesa, Rubén le enseña la tarjeta y su sonrisa se ensancha todavía más; ahora sí la lee "Nunca hemos practicado la fantasía de amo y esclavo" Oh my God. La reacción inicial de Alicia es decir que no y más teniendo en cuenta que están fuera de casa. Pero, sorprendida, se da cuenta de que se ¡está humedeciendo! Una mezcla de nerviosismo y excitación la invade y, al fin y al cabo, el juego lo compró ella así que ahora toca apechugar. 

Como se quita...

Rubén le hizo un gesto a Alicia para que se sentara a su lado, eso hizo ella. Él le paso el brazo por los hombros mientras con la otra mano sujetaba la dichosa tarjetita, lo cual no pasó desapercibido a Alicia; se acercó a su oreja y le susurró "Bueno, entonces, esta noche yo mando y tu obedeces ¿te parece?" A Alicia se le escapó una risita y dijo "Empiezo a arrepentirme de haber comprado el jueguecito pero vale, ya que lo hice... Esta noche mandas tu". 

-Manda usted, sería más apropiado-La corrigió Rubén

-Oh, está bien, usted manda... ¿Algo más?-Comentó socarrona Alicia

-Tendrás que mostrarte respetuosa y hacer lo que yo te ordene, claro-Contestó sonriendo Rubén

-¿Y si no lo hago?-Replicó ella.

-Podría castigarte, eso hacen los Amos con sus esclavos ¿no?-Contestó el.

-Oh-dijo Alicia, con un gracioso mohín en su boca- ¿Vas a azotarme?

-Por ejemplo, muy buena idea. Anda, ves a la barra y pídete algo de beber, y de paso me traes a mi otra copa- Dijo Rubén, para a continuación apurar su gin-tonic. 

-¿Y no podemos pedirle al camarero?

-Es que me apetece verte, como vas y vuelves, con ese conjunto tan ajustado...

Alicia se levantó riendo a la vez que contestaba "Como usted ordene". Rubén se rio y le dio una palmada en el culo, un poco más fuerte de lo que lo hacía habitualmente... Alicia se sorprendió pero le gustó y se acarició, coqueta, la zona en la que le había dado la palmada. Contoneándose, se dirigió hacía la barra. La verdad es que el "jueguecito" estaba excitando bastante a ambos, se notaban la adrenalina recorriendo sus cuerpos y como iba ascendiendo la temperatura por momentos. 

Cuando volvió Alicia con las copas se sentó bien pegadita a Rubén, sí, decididamente la excitación estaba aumentando por momentos. Miradas intensas, besos apasionados, mordiscos por el cuello, manos que se deslizan...

-Ah, has estrenado el liguero, por lo que veo-le susurra Rubén- Me gusta, es muy sexy

-Me alegro de que te guste-Dice Alicia

Rubén le da un pellizco en la cara interna del muslo, bastante cerca de la vagina, no le hace daño pero sí es un poco más subidito de lo que hubiera sido en otra ocasión. 

-¿Como has dicho?

-Me alegro de que le guste- Corrige Alicia, riendo.

La verdad es que el pellizco, inesperado, el juego en sí, está despertando en ella sensaciones nuevas y desconocidas hasta entonces, y que le están gustando bastante, lo cual no deja de sorprenderla. Le gusta este dejarse llevar.

-Se me están ocurriendo algunas ideas muy emm, ¿divertidas? a propósito de tu ligero- Comenta Rubén, mientras acaricia delicadamente la zona donde previamente dio el pellizco, sus dedos pasean muy cerca del tanga de Alicia, puede notar el calor y la humedad que emana de ella.- ¿Vas a hacer lo que te ordene?

-Si señor- Casi jadea Alicia.

-Esta bien, entonces, vas a ir al cuarto de baño, al de hombres, vas a quitarte el tanga y lo vas a guardar en tu bolso, así te quedaras solo con el liguero y las medias, un buen estreno ¿no te parece? - Sin dejarla contestar, continúo- Después, vas a salir del local, te vas a dirigir al pequeño callejón que hay al lado y me vas a esperar allí.

A Alicia se le secó la boca de golpe. Su primera reacción volvía a ser contestar con una negativa, ¿se le estaba yendo la olla a Rubén o qué? Pero, tan solo unos segundos después, fue consciente de que estaba todavía más excitada que antes ¿cómo era posible? Rubén volvió a mordisquearle el cuello, con su mano volviendo a deslizarse peligrosamente cerca de su tanga, un jadeo emergió de los labios de Alicia... Sí, lo iba a hacer. ¡Vaya con el Amo! Parecía que Rubén se había preparado bien la escenita...

-¿Vas a hacerlo?- Preguntó Rubén, con la voz ronca por la excitación.

-Si, señor-Contestó ella, nerviosa y excitada. Sin pararse a pensarlo mucho (como se parara a analizarlo no lo iba a hacer) se levantó de golpe y se dirigió al cuarto de baño. Arrastrada por la lujuria que sentía en ese momento fue hasta el lavabo de hombres, se paró unos segundos ante la puerta y de una la empujo y entró directa...

No había nadie, uff, menos mal, pensó Alicia. Se metió rápidamente en uno de los baños y allí ya respiró tranquila, no se había dado cuenta hasta ese momento de que estaba aguantando la respiración; también fue consciente de que sus pulsaciones estaban a mil por hora, la adrenalina y excitación recorriendo su cuerpo. 

Una vez estuvo un poco más tranquila "procedió". Menos mal que la dependienta le avisó como se tenía que poner el liguero, si no lo hubiera sabido habría sido toda una odisea, pensó entre aliviada y divertida. Cuando se quitó el tanga... bueno, bien podría haberlo escurrido, parecía que sí le estaba gustando el jueguecito...


Bueno, y ahora, a salir. Mientras se quitaba el tanga, le había parecido escuchar la puerta, no estaba segura de si era cierto o lo había imaginado, pero bueno, independientemente de si había entrado algún hombre o no tenía que salir igual, así que cogió aire y abrió la puerta de una. Nadie en el horizonte ¡bien!. Pero justo en el momento en el que iba a abrir la puerta para salir de los lavabos, ésta se abre y se encuentra cara a cara con un chico, ambos se sorprenden, él sonríe, ella se pone roja hasta la raíz del pelo, murmura una disculpa y sale precipitadamente. Bueno, primera parte, conseguida.

Se dirige hacía la salida, con la cara todavía encendida y las piernas ligeramente temblorosas, pasa por al lado de la mesa donde todavía está Rubén y este aprovecha para darle una palmada en el culo, lo que hace que Alicia peque un pequeño saltito, lo que provoca una risita en él y una mirada de las que asesinan por parte de ella, aprieta los labios, levanta la barbilla, lo mira de reojo... y se encamina decidida hacía la puerta de salida. 

Rubén la observa divertido, y admirado, debe confesar. A lo largo de la semana había estado dándole vueltas al asunto de las fantasías y después de decidirse por la de Amo y esclava se había dedicado a imaginar las diferentes situaciones en la que podrían desarrollarla. Finalmente, se había decidido por una de las más arriesgadas ya que al ser fuera de casa no estaba seguro de como respondería Alicia pero lo cierto es que había sido gratamente sorprendido, ella se había lanzado a seguirle sin ningún tipo de tapujo o negativa, le encantaba como se estaba desarrollando la noche. 

Alicia, ya fuera del local ve que no hay mucha gente por la calle, casi mejor, piensa. Mira a derecha e izquierda, localiza la callecita y se dirige hacía allí. Al andar puede notar como la humedad ha impregnado sus muslos ¡madre mía! piensa, no me había pasado esto nunca. La visita a Ludosex si que estaba siendo fructífera, desde luego. Llega al callejón y se adentra unos metros, comprueba que no hay nadie más, realmente no es muy largo y no tiene salida y sí, está totalmente vacío. Se queda apoyada en la pared sin saber muy bien que hacer, él no le ha dicho nada, espera que no tarde mucho. Mientras tanto se recrea en las sensaciones que van surgiendo, la inquietud por si entra alguien al callejón o por que pase cerca algún conocido, entremezclado con un grado de excitación que no recordaba haber experimentado nunca hasta entonces. 

Rubén está pendiente del reloj, no quiere hacerla esperar demasiado, la cuenta ya está pagada, aprovechó cuando ella fue al baño. Han pasado cinco o seis minutos desde que Alicia desapareció por la puerta, se levanta y se dirige él también hacía la calle. Se asoma al callejón y encuentra a Alicia mirando hacía el suelo, ensimismada. Decididamente está preciosa esta noche, el rubor de sus mejillas le da un aspecto inocente, le encanta.

Alicia escucha los pasos y levanta la cabeza, sus ojos brillan con lujuria, contrarrestando ese aspecto inocente que lucia hace tan solo unos segundos. Sonríe. Se acerca lentamente, se para justo frente a ella y se sitúa a escaso milímetros, le acaricia la mejilla suavemente; ella nota su erección, ambos están al limite. "Levanta los brazos, por favor", susurra él. "Si, señor" Replica ella, a la vez que obedece. Él la mantiene, con su cuerpo, apretada contra la pared, inmovilizando sus manos, refregando sus cuerpos. ¿Te está gustando el juego?, pregunta. Ella, se muerde el labio inferior, y apretando las caderas contra él replica "Sí, señor". La pasión y excitación les embarga a ambos, ahora mismo les de igual estar en la calle, que pueda pasar alguien cerca... todo les da igual solo están ellos, sus cuerpos, su ansia...

Una de las manos de él desciende lentamente, se dirige a su falda, la desabrocha y la deja caer. Este gesto hace que ella vuelva a ser consciente de donde están "Madre mía estoy medio desnuda en la calle". Mira hacía la entrada del callejón, nerviosa, hasta que nota los dedos de él acariciando su clítoris, y todo vuelve a difuminarse, solo importa ese contacto, el orgasmo que nota que puede desencadenarse en cualquier momento.

Rubén introduce dos dedos en ella, inmediatamente mojados, sus fluidos lo mojan todo, puede ver el brillo de sus muslos, como caen cálidos ríos entre sus piernas; a continuación dirige esos mismos dedos a la boca de ella "Vamos, pruébate, eres deliciosa". "Salada" ronronea ella. Él vuelve a descender su mano, la pasea por sus pechos, la introduce por debajo de la camiseta, levantando el sujetador. Acaricia sus pezones, duros, totalmente erectos, juguetea con ellos, los pellizca, lo que provoca instantáneos gemidos en ella y que su cuerpo se retuerza de placer. "Por favor" gime. "¿Qué quieres?" Pregunta Rubén provocador. "Por favor, señor". "Vamos, dime, ¿quieres que te folle? ¿Aquí?¿En la calle?" "Si, señor, se lo ruego".

Sus suplicas ya fueron demasiado para él, se desabrocho el pantalón y la penetró de una embestida. Notó como la humedad y la calidez lo envolvían, la penetraba con fuerza, con embestidas potentes mientras ella se retorcía de placer. Su bocas se buscaban, se lamían, se bebían... Él baja un poco el ritmo y se separa de ella, lo que provoca un gemido de frustración. La gira, dejándola cara a la pared y la vuelve a penetrar desde atrás, ahora mientras con una mano la sujeta de la cadera, con la otra empieza a acariciarle el clítoris, hinchado, a punto. Ella gime, apoya la boca sobre su brazo para contener los gritos, ahora sí, lo nota, está a punto, sentir sus embestidas, sus dedos frotando su clítoris, y estalla, un intenso orgasmo la atraviesa, jadeando, sudando, resollando, oleadas de placer recorren todo su cuerpo, se deja caer un poco más hacía la pared. "Y ahora me toca a mi ¿no?" Pregunta Rubén. Alicia apenas puede musitar una afirmación, apenas puede sostenerse contra la pared. Rubén la agarra de las caderas, ahora con las dos manos, y mientras le muerde el cuello se vierte dentro de ella. Jadeos entre mezclados, risas, nervios, miradas hacía el otro lado de la calle, complicidad. Rubén coge la falda, abandonada en el suelo, y ayuda a Alicia a ponérsela. Le acaricia el pelo y le da un beso cariñoso en la boca. 

- Y fin- Dice él con desparpajo- La próxima fantasía te toca organizarla a ti, comenta sonriendo. La agarra de la mano, dándole un pequeño tirón y se dirigen hacía la avenida en busca de un taxi.

Alicia, ya en el taxi, se acerca a Rubén y le susurra al oído "¿Nos queda lubricante? Ahora me apetece algo dulce", parece que la noche aún no ha terminado.

Ludosex y los ligueros

Bueno, recapitulemos que esta entrada, en realidad, era para explicar como se pone un liguero, pero una se lía con batallitas y al final se nos va el santo al cielo.

Recordad

1º Nos ponemos el liguero.

2º Nos ponemos las medias y las enganchamos al liguero.

3º Nos ponemos el tanga

Luego, como se lo quite cada un@, ya lo dejo a vuestra elección(o se lo quiten, vaya). Pero eso sí os digo, no hay color de llevarlo así a como se suele pensar que se lleva y más si lo utilizas de forma habitual como sustituto a los pantys. 

Y recordad que en Ludosex.com podréis encontrar una gran variedad de lencería: ligueros, medias, bodys con liguero, tanguitas abiertos y todo lo que podáis necesitar. Y si no lo tenemos, te lo buscamos :)

Podéis disponer de vuestro liguero y sentiros diosa total tanto en nuestra tienda on-line como en nuestra tienda física, ubicada en el CC El Saler-Valencia.

By HEELary

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